Fanny Dávila convierte crisis del cacao en éxito con su chocolatería artesanal en Amazonas

Fanny Dávila Suárez, productora de cacao y usuaria del programa Juntos del Midis, transformó una crisis de precios en el punto de partida de Villachocolat, su chocolatería artesanal con sede en el caserío Villa Rica, distrito de Imaza, provincia de Bagua. Hoy sus productos se comercializan en Chachapoyas, Utcubamba, Bagua y Jaén, y ya representaron a Amazonas en el Salón del Cacao y Chocolate Internacional en Lima.
Del derrumbe del precio del cacao a una moledora de granos
Fanny llegó a Villa Rica en 1993, a los 10 años, cuando migró desde Tamborapa, Cajamarca, hacia este caserío enclavado en la selva de Imaza, a tres horas y media de la ciudad de Bagua. Como cientos de familias de esa época, sus padres buscaban tierras fértiles en la selva norte. Las encontraron: el cacao que se produce en la zona es reconocido por su aroma y alta cotización.

Durante años, el cultivo del cacao fue el sustento del hogar que Fanny construyó junto a su esposo, también migrante. Pero a finales de 2017 el precio del grano se desplomó. Intentó diversificarse con madera y cultivo de piñas, sin resultado.
En 2018, el programa Juntos la afilió y comenzó a participar en talleres de educación financiera, salud y fortalecimiento personal. Esa formación fue la que la empujó a dar el siguiente paso: con los incentivos del programa compró una moledora de granos y moldes para elaborar chocotejas. Las ganancias iniciales eran bajas, pero no retrocedió.
El salto definitivo llegó cuando accedió a un fondo concursable a través de la Cooperativa Yakatheo, con respaldo de la ONG Helvetas Perú. El proyecto le entregó equipamiento y capacitación en bombonería fina: selección, tostado, descascarillado del grano y elaboración de tabletas. Con eso nació Villachocolat.
Una marca construida grano a grano
Fanny trabaja con cacao de la variedad CCN-95, conocida como criolla. Ella misma cosecha las mazorcas, fermenta las semillas entre cinco y siete días y las seca al sol hasta alcanzar el equilibrio de aroma y sabor que define su producto. Cada mañana, entre refinadoras y empaquetadoras, produce barras de chocolate bitter, semiamargo y con leche; chocotejas con frutos secos; y su producto estrella: mermelada elaborada con la pulpa blanca que rodea la semilla de cacao.

Lo que comenzó en ferias barriales llegó a las vitrinas de las principales ciudades de la región. En 2024 representó a Amazonas en el Salón del Cacao y Chocolate Internacional en Lima, convocado por la Cooperativa Yakatheo.
Un legado que ya tiene continuidad
Sus hijas Jherly, de 15 años, y Jharnely, de 13, participan activamente en el negocio familiar, sobre todo en campañas como Navidad, San Valentín y el Día de la Madre. Ambas aspiran a estudiar carreras vinculadas a la gestión empresarial, conscientes de que el emprendimiento de su madre será suyo algún día.
La historia de Fanny se inserta en un ecosistema productivo que la región viene consolidando. Amazonas fue seleccionada por el Ministerio de Trabajo entre las cinco regiones priorizadas para certificar competencias laborales en las cadenas del café y el cacao, y Condorcanqui albergará los días 23 y 24 de julio la ExpoVida Condorcanqui 2026, feria que reunirá a productores y comunidades nativas con sus derivados, entre ellos el cacao.
Villachocolat no figura en ningún directorio oficial ni cadena de distribución formal por el momento; es, todavía, el proyecto de una mujer de Imaza que decidió no rendirse cuando el mercado le cerró la puerta.
