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Keyly Peralta marca un precedente legal histórico para el fútbol femenino

Keyly Peralta marca un precedente legal histórico para el fútbol femenino

La futbolista Keyly Lizbeth Peralta Gonzales recuperó la totalidad de los salarios que le adeudaba el Club Defensores del Ilucán, de Cutervo (Cajamarca), tras un proceso impulsado por la Agremiación de Futbolistas Profesionales del Perú (SAFAP) ante la Cámara de Conciliación y Resolución de Disputas (CCRD) de la Federación Peruana de Fútbol. El fallo, emitido esta semana, es considerado un precedente histórico para los derechos laborales de las futbolistas en el país.

El club pagó, pero solo después de dos incumplimientos y una demanda formal

Todo comenzó antes del inicio de la temporada, cuando Peralta firmó con Defensores del Ilucán un documento que la institución denominó "Acuerdo Deportivo", con una remuneración mensual pactada por sus servicios. El club no cumplió con los pagos de varios meses consecutivos, acumulando una deuda salarial considerable.

Las partes firmaron entonces un Acuerdo de Pago en el que el club reconocía la deuda y se comprometía a saldarla en cuotas. Tampoco lo respetó: abonó solo una fracción mínima y dejó pendiente casi la totalidad del monto.

Frente a esa doble evasión, SAFAP tomó la representación de la jugadora y presentó una demanda de incumplimiento ante la Sala "A" de la CCRD de la FPF. La estrategia fue precisa: el Acuerdo de Pago firmado por el club operó como título ejecutivo según los reglamentos vigentes, lo que habilitó una vía rápida y evitó un proceso contencioso largo. La CCRD admitió la demanda, ordenó al club pagar el saldo adeudado más intereses legales, tasa administrativa y costas, y fijó un plazo perentorio de días hábiles bajo apercibimiento de sanciones deportivas.

Ante la inminencia de esas sanciones, el club depositó la totalidad del monto exigido mediante transferencias bancarias. Verificado el pago del capital, los intereses y las costas, el tribunal cerró y archivó el expediente.

Lo que este caso expone del fútbol femenino regional

El fallo no resuelve solo el problema de una jugadora: pone en evidencia una práctica recurrente en el fútbol femenino sudamericano, la de formalizar vínculos laborales bajo nombres alternativos —"acuerdos deportivos", "compromisos de participación"— para eludir obligaciones salariales reales.

La resolución de la CCRD aplica el principio de primacía de la realidad: independientemente de cómo el club denomine el contrato, si existe una remuneración pactada y servicios prestados, ese vínculo es laboral y sus obligaciones son exigibles. Para el fútbol femenino peruano, que vive un momento de crecimiento sostenido —la Liga Femenina 2026 tiene su final entre Universitario de Deportes y Sporting Cristal programada para este 17 de julio en el Estadio Monumental—, el caso Peralta llega en un punto de inflexión: la profesionalización no puede avanzar si los contratos siguen siendo papel mojado.