Restauración y declaratoria marcan la fiesta de la Virgen Asunta 2026

Cada 15 de agosto, Chachapoyas se detiene para honrar a la Virgen Asunta, que desde hace más de 150 años es el corazón de la fe chachapoyana. Su historia arranca en Quito, pasa por los sueños de un vecino del barrio Santo Domingo y llega hasta una coronación que llenó la Plaza Mayor con más de 6 mil personas. Este 2026, la celebración tiene un peso histórico doble: la imagen fue restaurada y fue declarada Patrona Jurada de la Fidelísima Ciudad de Chachapoyas.
De Quito a Chachapoyas: cómo llegó la imagen
Según la historia, entre 1842 y 1845, el chachapoyano Julián Monteza regresó de Quito con dos imágenes religiosas: el Jesús Nazareno y la Virgen de la Asunción, la que con el tiempo el pueblo rebautizaría cariñosamente como Virgen Asunta. Su esposa, Mariquita Méndez Becerril, organizó a los vecinos para recibirlos. La calle Santo Domingo se adornó con mantas multicolores y flores silvestres; la ciudad entera salió a la calle.
Las imágenes se instalaron en la casa familiar, ubicada en la Plaza Mayor, donde hoy funciona el Colegio Particular Alfred Nobel, inmueble declarado patrimonio histórico del Perú. Especialistas en arte colonial estiman que la talla, de la escuela quiteña, data de finales del siglo XVII o del XVIII.
La devoción que se generó en ese hogar fue tal que el obispo chachapoyano Pedro Ruiz visitó a Monteza para sugerirle trasladar las imágenes a un templo: las normas de la época prohibían a particulares albergar este tipo de imágenes y reservaban el culto a los sacerdotes dentro de los recintos religiosos.

Los sueños que cambiaron todo
Don Julián se resistía a desprenderse de las imágenes. Pero esa misma noche tuvo dos revelaciones: vio al Jesús Nazareno entrar a la iglesia de Santa Ana y perderse en el interior del templo, y vio a la Virgen descender entre nubes pidiéndole una ermita en las faldas del cerro Luya Urco.
Al día siguiente, y con la venia del obispo Ruiz, Monteza mandó construir una capilla lateral en la iglesia de Santa Ana para el Jesús Nazareno. Para la Virgen, Josefa Candamo adquirió de María Josefa Llanos su casa y huerto, ubicados al final del jirón Puno, por la suma de treinta pesos. La escritura de compraventa, fechada el 4 de agosto de 1861, reposa en el Archivo Regional de Amazonas.
La construcción de la capilla fue una obra colectiva: cuadrillas voluntarias de todos los barrios de la ciudad trabajaron en turnos, mientras las mujeres del barrio ofrecían platos de comida y chicha de jora. Durante esas jornadas, los vecinos aseguran haber escuchado el repique misterioso de una campana desde el Luya Urco, campana que nadie encontró jamás.
La coronación de 1952: el día que Chachapoyas se llenó de historia
Con el paso de las décadas, la devoción fue creciendo y cruzando los cuatro barrios históricos de la ciudad: La Laguna, Yance, Santo Domingo y Luya Urco. Cuando en noviembre de 1950 el Papa Pío XII proclamó el dogma de la Asunción de María, la petición de coronación ya estaba en marcha.
Fue el siervo de Dios, monseñor Octavio Ortiz Arrieta, quien condujo los trámites ante la Santa Sede durante todo 1951. El 16 de abril de 1952, Pío XII firmó el rescripto pontificio que autorizaba la Coronación Canónica de la imagen como Reina y Patrona de Chachapoyas.
La corona fue encargada por amazonenses residentes en Lima, trabajada en oro y piedras preciosas: rubíes, aguamarinas, záfiros y rosas Francia, entre otras. El himno de la coronación fue compuesto en música por el músico Ángel Alvarado Valdez y en letra por su esposa, la poetisa moqueguana Amparo Baluarte.
El 15 de agosto de 1952, la Plaza Mayor de Chachapoyas fue el escenario. Más de 6 000 personas llegadas de todos los rincones de Amazonas se congregaron en la plaza porque la catedral era incapaz de albergar a tanta gente. El Nuncio Apostólico, monseñor Luis Arrigori, presidió los actos en representación del Papa. Monseñor Ortiz Arrieta celebró la misa pontifical y, antes de colocar la corona, leyó una plegaria que, según los testimonios de la época, hizo llorar a la multitud. Al momento de la coronación, palomas blancas se elevaron sobre la plaza. Fue el inicio de la primera procesión de la imagen como patrona oficial de la ciudad.

2026: un año histórico para Mamá Asunta
Las celebraciones de 2026 tienen un peso especial. La imagen de la Virgen Asunta fue restaurada junto a las de Santa Ana y la Niña María, en un proceso impulsado por el Gobierno Regional de Amazonas que culminó con una ceremonia de devolución en la Catedral de Chachapoyas. Además, este año la Virgen fue declarada Patrona Jurada de la Fidelísima Ciudad de Chachapoyas, un reconocimiento formal que se suma a más de un siglo de devoción popular.
Las festividades arrancaron el 31 de julio con la primera procesión del año, que partió desde el Santuario hacia el Monasterio del Niño Jesús de Praga y San José, de las Madres Carmelitas Descalzas. El programa patronal incluye también el Concurso de Alfombras, con premios de hasta 2 500 soles e inscripciones gratuitas, y el espectáculo "Yo Soy Raphael – El Gran Concierto" con Josué Rivaldo, ganador de Yo Soy Grandes Batallas 2026, el 13 de agosto en el Teatro Municipal Félix Castro Chávez.
